La salud respiratoria infantil gravemente dañada por los contaminantes ambientales
Julia Ruiz a jueves 09 de septiembre de 2004
Eso es lo que demuestra el último estudio californiano en el que se siguió el desarrollo pulmonar de 1700 niños durante ocho años
Este estudio que es uno de los más largos realizados hasta ahora en materia de desarrollo pulmonar infantil. Arroja evidencias de la incidencia que tiene la contaminación del aire que respiran los niños.
¿Por qué el estudio se ha llevado a cabo en niños hasta el periodo de 18 años? Porque es este el periodo de la vida entre los 10 a los 18 años en el que los seres humanos tienen su máximo desarrollo pulmonar.
Este ciclo de desarrollo debe cuidarse especialmente porque las consecuencias aparecen a largo plazo. El estado de salud para el resto de la vida puede verse afectado por una carencia de capacidad respiratoria.
Las sustancias tóxicas que flotan en el aire afectan a la capacidad para respirar, a la cantidad máxima de aire que se puede acoger cuando se inspira, demostrado a través de distintos parámetros respiratorios, así como su relación con otras patologías.
El estudio se realizó en la Universidad de Southem California evaluando el desarrollo pulmonar de los niños anualmente. Por otra parte, también se controlaba la cantidad de sustancias toxicas en el ambiente que se respiraba. Las muestras de la investigación se tomaron de doce comunidades distintas de California para poder elegir entre los distintos niveles de contaminación medioambiental.
Tras realizar toda esta serie de mediciones se examinaron las capacidades de los niños y las exposiciones a sustancias como el vapor ácido, el carbono elemental o el nitrógeno, estableciéndose una relación directa con la disminución de los parámetros considerados dentro de la normalidad en materia respiratoria. El resultado es que la cantidad de jóvenes de 18 años con capacidad vital forzada fuera de lo normal era cinco veces superior entre las personas que habían respirado en un ambiente con mayores niveles de partículas en suspensión, sobre todo las menores de 2,5 µm, que son más peligrosas más peligrosas porque permanecen más en el sistema respiratorio.
Estos resultados se suman a muchos otros que evidencian la necesidad de reducir las emisiones de sustancias contaminantes en el ambiente para evitar que se produzcan concentraciones que dañen no sólo el medioambiente sino nuestra la salud.