No dejes que la vuelta al cole deteriore la salud de los más pequeños
Julia Ruiz a miércoles 08 de septiembre de 2004
La vuelta al colegio puede deteriorar la salud de los pequeños de la casa. Habituarse a los nuevos horarios y al ritmo de vida que exige el curso escolar es difícil para todos, sobre todo para los más pequeños.
El cambio es rápido y sobre todo afecta a los horarios de sueño y de comidas, lo que produce que la concentración escolar sea menor. Los niños presentan fatiga y pueden tener facilidad para quedarse ¡dormidos en clase! Todo ello afectaría al rendimiento escolar considerablemente.
Es preferible intentar acostumbrar al cuerpo al horario del colegio antes de haber empezado, sobre todo en las horas de sueño, aunque también en las comidas para que los niños no se desconcentren al encontrarse con la sensación de hambre al tener que esperar a la salida del colegio o al comedor.
Esta pequeña dificultad para adaptarse dura muy poco tiempo en los niños, no es un problema médico, por eso si encuentra que su hijo sigue cansado, no estaríamos hablando de un periodo de adaptación sino que debería ser consultado con el pediatra.
Las comidas deben ser vigiladas por los padres aunque no estén con sus hijos. Con frecuencia, en la hora del recreo los niños consumen bollería industrial y chucherías que alteran una dieta sana y equilibrada. ¡Preparar un bocadillo sólo lleva cinco minutos! El sobrepeso en niños de edad escolar es alarmante en los países desarrollados y si no se educa al niño para comer bien, será irreversible.
Actualmente entre el 10 y el 20 por ciento de los adolescentes padece obesidad, sin contar con enfermedades que antes eran infrecuentes en niños como hipertensión la diabetes tipo 2 y el colesterol que ahora aparecen en niños y adolescentes.
Es aconsejable supervisar qué clase de dieta se lleva en el comedor en caso de que el niño se quede en el colegio a comer, aunque por lo general, suelen llevar dietas equilibradas y está supervisado por distintos organismos que aseguren que la alimentación de los menores es correcta.
Por otra parte, no debemos descuidar que el niño lleve junto con todo el material escolar un cepillo de dientes y pasta ya que es frecuente saltarse este cepillado de dientes porque no se está en casa y en algunos colegios no se encargan de supervisar esta tarea que al final pasa factura en la salud bucodental.
No se debe dejar al niño marchar al colegio sin desayunar, con frecuencia, los niños aseguran que no tienen ganas de comer recién levantados pero este aporte de calorías es el 25 por ciento de las necesarias diariamente. Por otra parte, los azúcares son muy necesarios para poder poner en marcha nuestro cerebro y estar concentrados en el colegio.
Un problema alarmante es el alto número de lesiones en la espalda de distinto grado que presentan los adolescentes por el exceso de peso en las mochilas escolares. Hay que elegir una buena mochila que reparta bien el peso y se ajuste para que la espalda no tenga que estar tirando de los kilogramos que representa todo el material escolar. Ayudar al niño a escoger los mejores materiales y menos pesados para que organice su mochila es un buen comienzo del curso.
Cuando pasan los años el peso que hay que llevar es mayor y las horas de estudio también, por eso hay que evitar que desde pequeños estudien con malas posturas que causen dolor de espalda, además de darles consejos para un ambiente de estudio en el que se cuide el asiento que se va a utilizar y también la luz, evitando así dolor y molestias en los ojos y en la cabeza.
Este es también un buen momento para observar a los más pequeños, puesto que si tienen dificultad para leer o ver bien, pueden estar necesitando gafas.
Con todas estas apreciaciones y unos cuantos días los más pequeños estarán encantados de estar de nuevo en el colegio.