Disminuir el consumo excesivo de pan, pasta y pizza puede prevenir la enfermedad celiaca
Raquel Huebra a martes 16 de marzo de 2004
La enfermedad celiaca está relacionada con la ingesta de gluten y provoca numerosos síntomas, no sólo digestivos. El gluten provoca una cascada de procesos inflamatorios en la mucosa intestinal de los pacientes. Por ello, los expertos subrayan como un método importante para prevenir esta enfermedad el conseguir que nuestra dieta sea más sana y tenga menos sobrecarga de gluten, esto es, disminuir el consumo extremo de pan, pasta y pizza.
Así lo ha manifestado el doctor Carlo Catassi, profesor asociado del departamento de nutrición y gastroenterología pediátrica de la Universidad de Ancona (Italia), que este fin de semana ha participado junto con 300 expertos europeos en gastroenterología en un simposio del Instituto Europeo de Salud dedicado a la enfermedad celiaca. El Instituto Europeo de Salud es una iniciativa de formación al más alto nivel, promovida por una conocida fundación que desarrolla sus encuentros científicos en Barcelona. Este especialista ha insistido en cómo el comportamiento dietético de la población está provocando en nuestros días que la incidencia de esta enfermedad aumente. Por ello, los expertos subrayan como un método importante para prevenir esta enfermedad el conseguir que nuestra dieta sea más sana y tenga menos sobrecarga de gluten, esto es, disminuir el consumo extremo de pan, pasta y pizza.
Hasta el año 1990, la enfermedad celiaca, también conocida como esprúe no tropical, se consideraba una enfermedad de la infancia y por lo tanto era diagnosticada y tratada casi exclusivamente por los pediatras. Esta enfermedad se encuentra directamente relacionada con la ingesta del gluten de la dieta. El gluten provoca una cascada de procesos inflamatorios en la mucosa intestinal de los pacientes.
Clínicamente, los niños con enfermedad celiaca presentan síntomas típicos de malabsorción intestinal, como diarrea, con marcado adelgazamiento y problemas en el crecimiento. Una vez que se retira el gluten de la dieta, se produce una mejoría absoluta de los síntomas. Una biopsia posterior de la mucosa intestinal presentando datos de atrofia de vellosidades, e infiltración linfocitaria vienen a confirmar este diagnóstico.
Actualmente, los estudios de esta enfermedad están centrados en un conocimiento más profundo de su mecanismo fisiopatológico, tal como ha destacado el doctor Chris J. J. Mulder, del departamento de gastroenterología de la Universidad Libre de Ámsterdam (Holanda). Este experto destaca cómo estos avances implicarán en un futuro cambios en el enfoque diagnóstico y probablemente también en el terapéutico.
La variabilidad de esta enfermedad entre distintos países, incluso de un mismo continente, es muy importante. Además cada vez se presenta en formas atípicas, es decir con manifestaciones extradigestivas (artritis, osteopenia, alteraciones dentarias…). Sin embargo, los continuos estudios sobre los factores genéticos y ambientales (dietéticos) están consiguiendo detectar nuevos casos.
Esto se debe en gran parte a los marcados avances en la detección serológica precoz realizados en subgrupos de pacientes de alto riesgo. Así es en el caso de pacientes con familiares con enfermedad celiaca, o en pacientes con enfermedades autoinmunes como son la diabetes mellitus, tiroiditis o síndrome de Down). Estas pruebas serológicas específicas (anti-anticuerpos tipo EMA, AMA) deben realizarse aunque no presenten síntomas clínicos digestivos. En estos casos se diagnosticarían casos potenciales que se pueden beneficiar de una terapia sencilla como es la dieta exenta de gluten.