En los momentos actuales un alto porcentaje de la población adulta no realiza ni ha realizado nunca ningún tipo de deporte o actividad física. Es necesario fomentar la incorporación de esta gente al grupo de personas que realizan ejercicio físico. Diversos trabajos científicos establecen que las personas que más se pueden beneficiar del ejercicio son las sedentarias o menos activas, siempre que el ejercicio que realicen sea bien programado y regular.
Dentro de esta amplia población existen dos grupos bien diferenciados: Unos que se encuentran motivados para el comienzo de una actividad física y otro grupo más difícil que incluye a los que no tienen intenciones o voluntad para hacer ejercicio.
Para las personas de edad avanzada y sedentarios que quieren comenzar a practicar deporte, la marcha (rápida) puede ser una forma ideal de realizar ejercicio. Se puede generalizar que cualquier persona (que tenga el aparato locomotor apto) puede, y debe, al menos caminar. Es recomendable para los cardiópatas, siempre con control, para personas con lesiones del aparato locomotor, para artrósicos, etc.
La carrera, sin pretender conseguir grandes velocidades, puede ser más que suficiente para mantener un nivel de forma.
¿Dónde se puede hacer "jogging"? Lo ideal es en una pistas adecuadas para ello. Es importante el tipo de césped. No es lo mismo un suelo sintético (duro) que de hierba que una pista de cemento. El comienzo debe de ser con moderación para evitar lesiones.
El equipo también tiene importancia; fundamentalmente el calzado.
No obstante, para correr podría servir una simple terraza, si lo que se trata es simplemente de realizar el gesto deportivo de la carrera. Su mayor inconveniente es que en este espacio suele ser muy aburrido.
Para una persona sin hábitos, el mero hecho de romper la barrera que existe entre caminar y correr es muy importante. Si nos paramos a pensar, muchas personas, físicamente aptas, pueden pasarse años sin correr ni una sola vez. El comienzo debe de ser lento y progresivo y siempre individualizado para cada persona (sobre todo si comenzamos a practicar deporte por encima de la tercera década de la vida). Es mejor comenzar con programas de marcha (que también es ejercicio físico) progresivos para posteriormente ir incluyendo la carrera.
No es recomendable que las personas se animen excesivamente y comiencen la práctica deportiva con un espíritu competitivo y de superación intentando progresar con gran rapidez intensificando tanto la velocidad como el tiempo de carrera sin un control preciso, lo que muchas veces coincide con la utilización de un material deportivo inadecuado. Esto, frecuentemente va a conducir a lesiones por sobrecarga, dada la inadaptación que tienen estas personas.