Durante los años cuarenta, el ginecólogo alemán Ernest Gräfenberg descubrió la existencia de una zona erógena situada en la pared frontal de la vagina.
En un estudio que realizó explorando a cientos de mujeres, llegaron a las siguientes conclusiones:
- Existe en el interior de la vagina un lugar extremadamente sensible.
- Cuando se estimula adecuadamente, este punto se dilata y da lugar al orgasmo en muchas mujeres.
- En el momento del orgasmo, muchas mujeres eyaculan a través de la uretra un líquido químicamente similar a la eyaculación masculina, pero que no contiene esperma.
- La fuerza del músculo pubococcigeo de una mujer está directamente relacionada con la capacidad de alcanzar el orgasmo a través del acto sexual.
- Para estimularlo manualmente se introduce un dedo en la vagina y se toca la pared más cercana a la pelvis.
- Las mejores posturas durante el coito son aquellas en las que la mujer está encima del hombre, o las que es penetrada por detrás.
En cualquier caso, la búsqueda del factor G no debe convertirse en una preocupación que impida que la mujer siga disfrutando con estimulaciones que ya había en su repertorio. Todos intentamos encontrar el placer máximo, pero no hay que dejar que con esta búsqueda perdamos la capacidad de placer que ya poseíamos.
Consiste en una exudación de las paredes internas de la vagina, a veces no se percibe porque se queda en el interior de la vagina. Comienza a los 10 o 30 segundos, después de la estimulación sexual, Hay hombres que buscan el humedecimiento en la entrada de la vagina como signo de excitabilidad por parte de la mujer. Si esto no ocurre, piensan erróneamente que ésta no se da, cuando su
ausencia puede deberse a que el tiempo de estimulación ha sido breve, siendo necesaria la inserción de un dedo dentro de la vagina.
Órgano con mayor sensibilidad en la mujer, su estimulación es fundamental para alcanzar el orgasmo.
Cada mujer desea que sea estimulado de una forma, el hombre debe tener cuidado ya que al ser una
zona con tanta sensibilidad, su roce directo puede ser molesto. Por lo que se aconseja que se comience por otras zonas menos erógenas y dejar para mayores niveles de excitación el clítoris o tocarle de forma indirecta.
El
orgasmo femenino se diferencia del masculino en que puede ser múltiple y no necesita un tiempo de reposo, aunque no se da esto en todas las mujeres. Pese a la mayor capacidad orgásmica de la mujer, lo cierto es que son muchas las que acuden a consulta por la falta de éste, lo que no quiere decir que no estén satisfechas con su vida sexual. Para ellas son muy satisfactorias las penetraciones, por razones psicológicas y afectivas, aunque no haya orgasmo.
En muchos casos la insatisfacción puede venir por la reacción de la pareja, que puede ser lastimada, por lo que se ven presionadas a fingir el orgasmo
El tamaño sigue siendo una de las grandes preocupaciones del hombre. Las diferencias de tamaño en estado flácido, se acortan en estado erecto. Mientras un pene grande en estado flácido dobla o triplica su tamaño erecto, un pene pequeño puede multiplicar su tamaño por siete. Además, un mayor tamaño no proporciona mayor excitación en la mujer (a no ser que forme parte de sus fantasías eróticas), porque la mayor sensibilidad de la vagina está en sus primeros 6 cm.
Durante la excitación sexual la dureza y el tamaño varía, lo que no debe ser interpretado como una disminución de la excitación. Hay que tener en cuenta que la erección es muy vulnerable a los problemas físicos, alcohol, y sobre todo psicológicos, especialmente la ansiedad. Esta es la principal causa de la pérdida de erección y de la eyaculación precoz.
Fase muy importante donde la ternura y acercamiento deben imperar, muchas mujeres se sienten desatendidas y por lo tanto rechazadas después de que el hombre ha eyaculado.
Este empieza a ser el ideal de muchas parejas, encontrando el máximo placer cuando el
orgasmo es conseguido a la vez por los dos miembros de la pareja. Los tiempos de excitación entre el hombre y la mujer son diferentes. En estudios de laboratorio en los que se pidió que hombres y mujeres se autoestimulasen, se concretó que mientras que los hombres tardan una media de dos minutos en conseguir el orgasmo, el tiempo en la mujer se eleva a siete. Por esta razón, perseguir la sincronización de las respuestas sería enfrentarse a inevitables fracasos. Además, forzar de manera continuada la respuesta, tanto si la mujer acelera su respuesta como si el hombre la contiene, puede provocar problemas sexuales.
Las relaciones sexuales deben ser placenteras y gratificantes. Debemos abandonar aquellos objetivos que conviertan éstas en un competición.