La falta de frecuencia de la risa, marca desgraciadamente la llegada de la edad adulta en nuestra cultura. A partir de ese momento, "uno empieza a tomarse la vida en serio".
Según las estadísticas los adultos nos reímos unas 15 veces al día, cifra irrisoria si la comparamos con los niños que suelen reírse unas 400 veces diarias. Sin embargo, lo que muchos no saben, es que son precisamente los adultos serios los que más necesitan reírse. Gozar de un buen humor, reduce la tensión física y emocional que pueden derivarse en muchas ocasiones en "atracones" de comida u otros comportamientos perniciosos para nuestra salud.
La risa constituye un equilibrio natural para el sistema nervioso y el cardiovascular y, además incrementa el nivel de endorfinas en el cerebro, lo que equivale al mantenimiento del buen humor y de la ilusión por vivir. Por todo ello, ¡aprende a revivir los buenos momentos de la niñez de vez en cuando para poder reírte más!, ya que incluso en la Biblia se dice "En verdad os digo, si no cambiáis y os hacéis como niños, no entrareis en el Reino de los Cielos" (Mateo 18:3)
Psicóloga Laly Cardona