El dolor durante el parto varía mucho de una mujer a otra.
Está, en parte, regulado por la actitud mental: si está asustada o tensa, sentirá mucho más el dolor.
Por esa razón debe asistir a los ejercicios de relajación y sesiones informativas prenatales.
Puede que no necesite alivio del dolor durante el parto, pero, si lo necesita, se dispone de diversos métodos.
El dolor vaginal puede aliviarse con
anestesia local, inyectada en los tejidos de la vagina.
Esta
anestesia se utiliza a menudo antes del parto con
forceps o tras una episotomía.
Muchos hospitales utilizan un método de atenuación del dolor llamado
anestesia epidural.
Consiste en una inyección de anestésico en la base de la columna vertebral para entumecer temporalmente los nervios que se desplazan hacia la parte inferior del cuerpo, de modo que no sienta nada.
Sin embargo, si el anestésico se administra muy tarde durante la primera fase del parto, puede que no sea capaz de esforzarse en expulsar al niño y sea necesaria la utilización del forceps.
Si usted sufre dolores durante la primera fase y el médico o la comadrona están suficientemente seguros de que el nacimiento no es inminente, es posible que le administren una inyección (por lo general en el muslo) de un calmante general.
Esta medicación no se administra más tarde, en el parto; porque pudiera ser que afectase la respiración del niño.
Un método más común y más inmediato de aliviar el dolor, hacia el final de la primera fase, y durante la segunda, es hacerle inhalar una combinación de óxido nitroso y oxígeno.
Necesita unos 20 o 30 segundos para ser eficaz; por lo tanto, deberá inhalar al principio de la contracción en vez de esperar hasta que el dolor llegue al máximo.
No puede inhalar demasiado porque esta mezcla la pondrá demasiado somnolienta como para que pueda sostener la máscara en la mano durante mucho rato.