Consiste en la punción de determinados puntos de la piel (los "puntos de acupuntura") con agujas, que se dejan clavadas durante unos minutos.
Se han descrito casos de transmisión de enfermedades contagiosas (hepatitis, SIDA) por acupuntura. Este riesgo no existe si el acupuntor es un médico que aplique la técnica en condiciones adecuadas de asepsia.
Las recomendaciones basadas en la evidencia científica disponible no incluyen el uso de la acupuntura.
Se han hecho varios estudios para evaluar la eficacia de la
acupuntura en el tratamiento del dolor de espalda. En general, su calidad científica es muy baja, por lo que es difícil extraer conclusiones válidas.
Para los casos crónicos, las recomendaciones basadas en la evidencia científica disponible coinciden en señalar que la
acupuntura puede ser eficaz para reducir el dolor y mejorar la actividad, aunque las pruebas al respecto son poco consistentes y los estudios realizados han arrojado resultados contradictorios. Las recomendaciones también coinciden en señalar que no hay pruebas de su eficacia en los casos agudos.
Una revisión sistemática más reciente concluye que no hay estudios válidos en casos agudos y que los realizados en casos crónicos demuestran que la
acupuntura no es eficaz para el tratamiento de los dolores de espalda.
Mejorar el dolor.
El mecanismo por el que la
acupuntura podría tener efecto en el dolor de espalda es desconocido.
Algunos defensores de la
acupuntura argumentan que la punción con agujas puede desencadenar efectos neurológicos que expliquen su efecto. Sin embargo, los estudios científicos disponibles demuestran que los puntos de
acupuntura tienen unas características eléctricas y radioactivas distintas a las de la piel normal, y que estas características no dependen de las fibras nerviosas subyacentes.