Los Huracanes provocarían estrés mental a largo plazo
Reuters Health a viernes 19 de mayo de 2006
Los sobrevivientes del huracán Andrew de 1992, no sólo recibieron el impacto de las consecuencias inmediatas de la tormenta, sino que fueron afectados de manera indirecta en su bienestar mental hasta 7 años después del fenómeno, según demostró un estudio reciente. Este resultado implica que a los sobrevivientes del huracán Katrina, que azotó las costas estadounidenses del Golfo de México el año pasado y causó un impacto económico y social mayor que el Andrew, se los debería evaluar y tratar por problemas de salud mental ahora y en el futuro
"Si (los afectados) no reciben tratamiento para el estrés psicológico, podrían experimentar problemas psíquicos durante muchos años en el futuro", dijo a Reuters Health el investigador David Russell, estudiante de doctorado en la Florida State University.
Distintos estudios demuestran que la exposición a los desastres naturales puede aumentar el riesgo que tiene una persona de sufrir problemas mentales posteriores.
Uno de estos desastres naturales, el huracán Andrew, causó 25 muertes en el condado Miami-Dade en Florida y dejó más de 250.000 personas sin hogar, además de los 82.000 comercios destruidos o dañados y las pérdidas estimadas en 35 mil millones de dólares.
Si bien investigaciones previas documentaron las consecuencias a corto plazo de las tormentas de categoría cinco en la salud mental de las víctimas, a menudo con información de entrevistas realizadas dentro de los dos años de sucedidas, pocos investigadores analizaron los efectos mentales en el largo plazo.
Con ese propósito, Russell y sus colaboradores evaluaron los datos de residentes de Miami-Dade, los cuales eran adolescentes al momento del paso de Andrew.
El primer conjunto de información obtenida perteneció a los relatos de estudiantes de las 73 escuelas públicas de nivel primario y secundario del condado, como así también de colegios alternativos, que fueron recopilados antes de la tormenta como parte de otro estudio.
Dos conjuntos más de datos se reunieron posteriormente.
Las niñas y jóvenes que inicialmente dijeron tener más depresión antes del huracán y las que habían estado expuestas a situaciones estresantes antes de la tormenta, se vieron más afectadas que sus pares por los estresores relacionados con el huracán Andrew, indicó el estudio.
Aún así, los eventos estresantes asociados con el huracán, como por ejemplo estar lejos del hogar -tal como informó el 17 por ciento de los participantes-, no se relacionaron de manera directa con los síntomas depresivos hasta entre 5 a 7 años más tarde.
En cambio, esos acontecimientos aumentaron el riesgo de los adolescentes de sufrir otras situaciones estresantes después del huracán, como reprobar un año en el colegio o tener un accidente.
El estudio mostró que fueron esos estresores vinculados con el huracán los que estuvieron relacionados con el aumento del riesgo de los síntomas depresivos entre 5 y 7 años después de la tormenta.
De este modo, se determinó la existencia de "una relación a largo plazo" entre el estrés provocado por el huracán Andrew y los síntomas depresivos sufridos años más tarde, y el "mecanismo que impulsó ese proceso fue la angustia provocada por la tormenta", señaló Russell.
Hubo un "conjunto de adversidades en el medio que actuaron realmente como la fuerza que aumentó el riesgo de desarrollar problemas mentales", explicó el especialista, quien describió esas dificultades como "la chispa que encendió una gran cantidad de problemas".
A partir del estudio, Russell y sus colegas consideraron "que sería importante extender los resultados a las víctimas del huracán Katrina", el cual, aunque tuvo una fuerza similar a la del Andrew, lo superó en términos de "impacto humano y social".
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