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Cuando la preocupación interfiere con la vida

MedLine a jueves 13 de abril de 2006

ansiedad Es de humanos preocuparse sobre las finanzas, la salud de los hijos, el trabajo, incluso de si recordó desconectar la plancha antes de salir de vacaciones. Pero si parece que la preocupación le consume la vida y que apenas termina de preocuparse de algo cuando otra cosa comienza a molestarle, incluso hasta a hacerle sentir físicamente enfermo, usted podría padecer de una enfermedad muchas veces no diagnosticada pero tratable llamada trastorno de ansiedad generalizada (TAG).

"Preocuparse por las cosas es normal", afirmó el Dr. Boadie Dunlop, profesor asistente de psiquiatría de la Facultad de Medicina de la Universidad de Emory en Atlanta, quien trabaja con pacientes que sufren de TAG.

"Sin embargo, las personas que tienen TAG se preocupan crónicamente por los eventos futuros. Se sienten impotentes ante la preocupación", explicó. Y su preocupación con frecuencia se ve acompañada de síntomas físicos, como tensión muscular, un corazón que late rápidamente, sudoración y temblores, agregó.

Desafortunadamente, como todo el mundo se preocupa hasta cierto grado, las personas que TAG a veces no reconocen que luchan contra una enfermedad tratable, afirmó el Dr. Eric Hollander, director del Programa de Trastornos Compulsivos, Impulsivos y de Ansiedad de la Escuela de Medicina Mount Sinai de la ciudad de Nueva York.

El resultado, apuntó, "es que sus problemas con frecuencia no se detectan durante varios años".

El TAG afecta a aproximadamente al 5 por ciento de la población de los EE.UU. y se le diagnostica a más mujeres que a hombres, tal vez debido a que son más propensas a buscar ayuda, especuló Hollander.

Un obstáculo común a un diagnóstico puntual de TAG, según Dunlop, es que quien lo sufre se muestra reacio a hablar sobre el problema a su médico.

"Se sabe que las personas que tienen TAG van al médico más frecuentemente, pero explican problemas médicos", apuntó, con frecuencia dolencias como dolores de estómago o palpitaciones cardiacas. Entonces, el médico busca causas físicas para la incomodidad del paciente, en vez de preguntar por la ansiedad.

Sin embargo, la mayoría de los médicos de atención primaria saben acerca del TAG, de manera que los pacientes pueden obtener la ayuda que necesitan, agregó Dunlop. "Si un paciente puede expresar sus preocupaciones, el médico prestará atención", aseguró.

Diagnosticar el TAG puede ser problemático, afirmaron ambos médicos, porque siempre hay que evaluar al paciente primero en cuanto a sus problemas físicos, como problemas potenciales del corazón, el azúcar en la sangre y la tiroides. Además, la ansiedad puede también formar parte de otras enfermedades.

"Con frecuencia, los trastornos de ansiedad pueden acompañar otras cosas, como la depresión", apuntó Hollander. La ansiedad social es otro trastorno potencialmente paralizante que impide a las personas tener una interacción social normal.

Pero, con un diagnóstico apropiado, los médicos pueden ayudar a los pacientes a reducir significativamente sus síntomas de TAG con terapia farmacológica, psicoterapia o ambos, afirmó.

"Muchas personas con enfermedad de leve a moderada son tratadas con medicamentos y les va bien", apuntó Dunlop.

Los antidepresivos inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS) se recetan comúnmente, aunque las tasas de recaída son altas para las personas que tienen TAG y dejan de tomarlos, señaló.

La terapia cognitivo-conductual, frecuentemente en conjunto con los ISRS, es otra opción de tratamiento que permite a los pacientes aprender a controlar su ansiedad, dijo Hollander.

La mejor noticia para los que sufren de TAG y otros trastornos de ansiedad es la creciente comprensión de que la ansiedad se basa en una condición fisiológica,en lugar de psicológica. El cerebro, como otros órganos del cuerpo, a veces funciona mal y un exceso de ansiedad puede ser el resultado, añadió Dunlop.


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