El miedo al avión puede convertirse en un conflicto que debe ser tratado psicológicamente. Este problema puede generar ansiedad, aprensión e incluso un terror inhabilitador que se llama fobia.
Los síntomas son fisiológicos y psicológicos, y pueden estar relacionados con otras fobias. Para solucionar estos temores existen ciertos consejos que pueden influir en la actitud psicológica. Si el problema no se soluciona, se pueden realizar cursillos que enseñan técnicas de autocontrol.
Los indicios físicos más frecuentes son la tensión muscular, los temblores, la respiración dificultosa, las palpitaciones, dolor torácico, intestinal y/o abdominal y la transpiración, flojedad y/o mareo. Psicológicamente suele darse un pensamiento reiterativo y obsesivo, un razonamiento confuso, una percepción focalizada y unas expectativas irracionalmente negativas.
A veces el miedo al avión está relacionado con otros temores. La acrofobia o miedo a las alturas, la claustrofobia o miedo a lugares cerrados y la agorafobia o miedo a las aglomeraciones pueden ser problemas relacionados con esto.
La información sobre los aspectos técnicos del viaje es algo que influye positivamente en la superación del miedo. Normalmente se da una sobrestimación del riesgo que viene acentuado con los ruidos normales del avión.
Otros consejos que ayudan a superar los temores son la utilización de una técnica de relajación y, si es posible, la audición de una grabación durante el viaje. Además, la Asociación de Aeropuertos Españoles o AENA imparte cursillos para la superación de la fobia a volar.
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